Comentarios destructivos: ¡No te enganches!
No te enganches!
Es muy común que, en algún momento, todos escuchemos comentarios que nos duelen o nos hacen cuestionarnos. Es natural que las palabras de los demás, especialmente cuando son destructivas, puedan tocarnos profundamente. Sin embargo, es muy importante que aprendamos a no engancharnos con esos comentarios, ya que hacerlo puede afectarnos de manera significativa, tanto emocional como mentalmente.
Primero, quiero que pienses en esto: las palabras de otras personas no definen quién eres ni tu valía.
Los comentarios destructivos a menudo surgen de inseguridades, frustraciones o problemas personales de quien los emite. La crítica, especialmente la destructiva, refleja más sobre la persona que la hace que sobre la persona a quien va dirigida. Cuando nos enganchamos en esos comentarios, estamos dándoles poder sobre nosotros y permitiendo que nuestra paz interna dependa de lo que otros piensan o dicen.
Cuando te enganchas con comentarios destructivos, tu mente comienza a darle vueltas a lo que te dijeron, a buscar evidencia de que es cierto, y a hacer que esos pensamientos ocupen espacio en tu cabeza. Esto puede generar ansiedad, tristeza o incluso autocrítica. Es un ciclo que te aleja de tu bienestar emocional. Y, al final, te quita la energía que podrías estar invirtiendo en tu crecimiento personal y en las cosas que realmente te importan.
Es importante que comprendas que, aunque el comentario pueda ser doloroso, tú tienes el control sobre cómo responder a él. Puedes decidir no engancharte, no darle demasiada importancia, y reconocer que esa opinión no tiene que afectar tu autoestima ni tu sentido de quién eres. Puedes permitirte sentir la emoción que surge al escuchar ese comentario (es natural sentir dolor o enojo), pero lo importante es no quedarte atrapado en ella. No tienes que perderte en esa emoción ni en esa crítica. Lo más sano es permitir que el comentario pase, como si fuera una nube que se aleja, sin aferrarte a ella.
También piensa en tus valores y en lo que es realmente importante para ti. Tú eres la persona que más sabe sobre ti mismo y lo que te hace feliz. El hecho de que alguien emita un juicio destructivo no cambia tu esencia ni lo que eres capaz de lograr. Las críticas pueden ser una oportunidad para reflexionar sobre ti mismo, pero no debes tomarlas como una verdad absoluta.
Es un ejercicio de fortalecimiento emocional aprender a soltar esas opiniones y a enfocarte en tu propio bienestar. Es importante que aprendas a protegerte emocionalmente. No se trata de ignorar las críticas constructivas o útiles, sino de discernir cuándo un comentario no tiene valor real y simplemente dejarlo ir.
Recuerda que lo que los demás dicen de ti refleja más su realidad que la tuya. Tú eres suficiente tal y como eres, y no necesitas la aprobación constante de los demás para ser valioso. Aprender a no engancharte con los comentarios destructivos es una habilidad que te permite mantener tu paz interior, enfocarte en tus propios objetivos y no darles más poder a las opiniones ajenas.