¡No trates a otro como te gustaría que te traten!
¿Por qué tratar a los demás como ellos quieren ser tratados (y no como tú querrías)? A todos nos han enseñado desde pequeños la famosa regla de oro: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”. Suena bien, ¿verdad? Es una frase llena de buenas intenciones, un principio que parece guiarnos hacia el respeto y la empatía. Pero, ¿Qué pasa si te digo que esta regla, aunque bienintencionada, puede ser un poco limitante? ¿Y si, en lugar de eso, intentáramos tratar a los demás como ellos quieren ser tratados, y no como nosotros creemos que es correcto? Piensa en esto: cada persona es un mundo. Lo que a ti te hace sentir amado, respetado o valorado puede no ser lo mismo que otra persona necesita. Por ejemplo, a ti quizás te encanta recibir palabras de aliento cuando estás pasando por un mal momento, pero tu amigo podría sentirse abrumado con demasiadas palabras y preferiría simplemente que lo acompañes en silencio. O tal vez a ti te gusta que te sorprendan con planes espontán...